Presentación -1-
Hola, tengo veinticinco años de edad en este país, Perú, ciudad Lima, que es desde donde escribo. Este blog supongo que sobrevivirá a mi tiempo en la tierra así que se merece lo mejor de mi. No tengo hijos, no tengo señora, no tengo enamorada. Desde muy pequeño me ha gustado el juego de la pelota, el fútbol; pateo con la izquierda que es la pierna que mejor domino, lastimosamente mi sueño de ser futbolista murió hace mucho cuando dejé la academia de fútbol "Cantolao". La verdad no me atrae ningún otro deporte de la manera que lo hace el fútbol, gustos son gustos y como aprendí de Cortázar en cuestión de gustos no cabe discusión.
El ajedrez es mi pasatiempo inteligente, soy un jugador de "media tabla para abajo" y paro conectado a la web midiéndome con otros como yo seguramente. Este juego es una guerra y no hay nada como las guerras a manera de juego. Realmente "hay que tener bien puestos los pantalones" para irse a la guerra. Las historias de guerras, las películas de guerras pueden motivarnos pero lo que está en juego en una guerra real es la vida de uno y la vida por la patria o la de tus compatriotas en ella. Yo creo que pelearía por mi país pero solo si la causa lo requiere. Ese sentimiento nace de mi espíritu guerrero y no porque sea militar. Lo peor sería irse a pelear en estos tiempos por países en que jamás hemos vivido, caso de gente que pelea por el ejército estadounidense que recluta gente de otros países -si mal no tengo entendido- para llevarlos a las canchas en donde "las papas queman", aunque ellos son militares subordinados y claro está que deben cumplir órdenes pues esa es la profesión de algunos.
No pretendo justificar mi inmadurez escribiendo acerca de lo que hago, sino que quiero que vean quién soy.
Hasta el momento lo del juego es todo mi mundo, aislado de amigos, talvéz porque no soy inteligente como ellos, talvéz porque no sé comunicarme por no tener qué comunicar, talvéz porque me importa mucho el qué dirán ellos acerca de mi o talvéz porque no tengo creatividad para llegar a ellos. Soy un joven solitario. Soy alguien que se ha aislado hasta de los suyos con excepción de su madre y de su única hermana. Superioridad ni maldad pasan por mi; me gusta el trato verdadero y real, de mi parte esa iniciativa de ser abierto a los demás es característico en mi.
Soy un estudiante del derecho, egresado de una universidad privada, la Universidad de San Martín de Porres. Esto se debió a que mi padre pudo pagar mis estudios y a que mi madre pudo costear gran parte de los gastos, en transporte y materiales. En la universidad conocí casos de algunos compañeros que se costeaban sus estudios y que aún con eso igual han terminado sus estudios. Mientras que yo no tuve preocupaciones en ese aspecto, hoy cuando vengo a abrir los ojos, mis problemas de los cuales me sirvo para decir que soy responsable en tanto que los asumo se tornan en torpes problemillas. Digo torpes porque lo único que me detiene, que constituye una barrera u obstáculo para mi, son las propias trabas que me pongo.
Hice mis prácticas de derecho para cumplir con la currícula en sus -digamos- tres cuartas partes siendo que para optar el título uno debía tener dos años de prácticas certificadas. Hice mis prácticas de derecho pero no terminé bien parado, es decir posicionado en un trabajo. Esto desde mi parecer ha sido el detonador de un problema grave en casa y lo cual ha generado enemistad entre mi padre y yo. Así las cosas mi situación concluyo que no es de las peores y que no hay razón para tirarme atrás. En unos días ya debo estar rindiendo mi exámen de titulación y les digo que no me siento preparado al máximo todavía para rendirlo aún cuando yo mismo haya realizado el trabajo escrito que solicitan en la universidad.
Habiendo tantas profesiones por elegir decidí por la carrera del derecho. Mi temor entonces era el de cómo acabar con mi miedo a las intervenciones orales, cómo hacer para no fracasar, cómo hacer para sobresalir. Ese miedo se extendió a lo largo del tiempo en que iba a estudiar y ese mismo miedo es el que ahora se me presenta ante la idea de dar un exámen de conocimientos frente a un público con experiencia (el jurado). Para setiembre debe programarse mi exámen y hasta el día que me toque seguiré susceptible de sufrir recaídas interiores que me desalienten en mi propósito de salir adelante.
Me he dicho que independientemente de mi debo pensar en los demás. Debo pensar en la sociedad y no dejar por nada que muera mi sueño de ser juez. Me nace mucho el hacer justicia, si no me equivoco eso lo compartimos todos los que no hacemos lo que no queremos que nos hagan. En este camino a mi examen he dado con que los abogados no trabajan más que para sí y que entre sus intereses también está el prestigio que ganan; empero de lo que debe a aspirar todo abogado es a ocupar un lugar entre los jueces pues son ellos los que realmente administran justicia, obviamente el sentido de un juez debe ir por el sentido común.
Talvéz a muchos de ustedes no les importe estos disparates pero les comparto mi pensamiento y parte de mis miedos. Vamos a ver en adelante cómo resuelvo. Hasta aquí con una parte de mi forma de vida. Quedo en escribirles más.



